Las mujeres solemos ser luchadoras, utilizamos toda la energía de la que disponemos para mantener la relación de pareja y el amor a través del tiempo pero no siempre lo logramos. Estos son algunos poemas en que se refleja el desencanto de muchas de nosotras.
¡Demasiado tarde!
Tal vez decidas algún día detenerte,
que ha llegado el momento de conversar,
después de tantos años de silencios,
que nos conviene hacer un alto y escuchar.
Tal vez pienses algún día reencontrarte,
con mis demandas tantas veces silenciadas,
y me busques en esta casa tan pequeña,
que se hace inmensa, cuando presiento tu llegada.
Tal vez admitas, algún día, tus injusticias,
tus faltas de compromiso y obstinación,
tu egoísmo retratado en tanta ausencia,
y recurras nuevamente a mi estúpido perdón.
Tal vez confieses algún día, que no existe
entre nosotros, ni un espacio para compartir,
que toda la intimidad se ha diluido,
y el origen estés dispuesto a asumir.
Tal vez descubras algún día que aplazaste,
a un recodo, a un pobrísimo lugar
a esta mujer con la que tejiste grandes sueños
y medites en volver a comenzar.
Tal vez un día, te mires al espejo
y no te guste la imagen que ves en él,
y entiendas en parte, lo que yo he perdido,
es mucho más que un rostro y el roce de una piel.
Tal vez un día lejano, te des cuenta
que no nos tocó el goce por igual,
que por cada una, de tus libertades
a mi espacio y a mi vida tuve que renunciar.
que ha llegado el momento de conversar,
después de tantos años de silencios,
que nos conviene hacer un alto y escuchar.
Tal vez pienses algún día reencontrarte,
con mis demandas tantas veces silenciadas,
y me busques en esta casa tan pequeña,
que se hace inmensa, cuando presiento tu llegada.
Tal vez admitas, algún día, tus injusticias,
tus faltas de compromiso y obstinación,
tu egoísmo retratado en tanta ausencia,
y recurras nuevamente a mi estúpido perdón.
Tal vez confieses algún día, que no existe
entre nosotros, ni un espacio para compartir,
que toda la intimidad se ha diluido,
y el origen estés dispuesto a asumir.
Tal vez descubras algún día que aplazaste,
a un recodo, a un pobrísimo lugar
a esta mujer con la que tejiste grandes sueños
y medites en volver a comenzar.
Tal vez un día, te mires al espejo
y no te guste la imagen que ves en él,
y entiendas en parte, lo que yo he perdido,
es mucho más que un rostro y el roce de una piel.
Tal vez un día lejano, te des cuenta
que no nos tocó el goce por igual,
que por cada una, de tus libertades
a mi espacio y a mi vida tuve que renunciar.
Tal vez un día te des cuenta de todo esto
si lo descubres hoy... ¡es tarde ya!
si lo descubres hoy... ¡es tarde ya!
¡Te quiero más ausente!
Fui testigo de tus ausencias permanentes,
de tus faltas de compromiso y responsabilidad,
de cómo concretabas tus caprichos,
y cómo eras "tu mismo", olvidando a los demás.
Aprendí que rompe lazos el abandono,
que no se puede dejar, ni un segundo de sembrar,
que las mujeres se anulan cuando asumen,
tornándose muy lento su caminar.
Me equivoqué cuando quise reencantarme,
cuando intenté romper tanto silencio,
cuando busqué el sentido de "estar juntos",
cuando luché por tus espacios y tus tiempos.
Te hiciste más anónimo cada día,
una máscara, un remedo del que amé,
tanto, tanto, que ya no sé quién eres,
tanto, tanto, que creo ... te inventé.
Ya no hay nada de mi cuerpo que te extrañe,
ni un rincón de mi mente en que te encuentre
¡Cada vez te necesito más lejano!
¡Cada vez te quisiera más ausente!
de tus faltas de compromiso y responsabilidad,
de cómo concretabas tus caprichos,
y cómo eras "tu mismo", olvidando a los demás.
Aprendí que rompe lazos el abandono,
que no se puede dejar, ni un segundo de sembrar,
que las mujeres se anulan cuando asumen,
tornándose muy lento su caminar.
Me equivoqué cuando quise reencantarme,
cuando intenté romper tanto silencio,
cuando busqué el sentido de "estar juntos",
cuando luché por tus espacios y tus tiempos.
Te hiciste más anónimo cada día,
una máscara, un remedo del que amé,
tanto, tanto, que ya no sé quién eres,
tanto, tanto, que creo ... te inventé.
Ya no hay nada de mi cuerpo que te extrañe,
ni un rincón de mi mente en que te encuentre
¡Cada vez te necesito más lejano!
¡Cada vez te quisiera más ausente!
¡Se murió el amor!
Un amor se murió…Lo mató el hastío,
la soledad, la rutina, el desencanto;
se murió cansado dolorido
en su corazón inerte, ya no hay llanto.
Un amor se murió… y es el mío
lo encontrarás en la casa, abandonado
ni la pasión, ni la ternura harán nido
en ese amor cuya vida se ha secado.
Hurgarás en aquellos años en que estuvo vivo
te culparás porque duerme desangrado
intentarás justificar el porque se ha ido
le gritarás y estará sordo a tu llamado.
Intentarás pedirle a Dios que lo despierte
pero todo lo que realices, será en vano,
porque aunque “Él” escuche, tu súplica doliente,
lo que ha muerto, muerto es y se ha acabado.